Aquellos que se disponen a emprender un largo viaje, donde todo está meticulosamente organizado, a menudo se ven frente a pequeños sobresaltos y problemas que, después de todo, podría haberse  evitado. Esto ocurre debido a que centramos nuestra atención desde una perspectiva más bien idílica de las vacaciones, cuando en realidad los problemas pueden surgir tranquilamente en ese momento.

Si tu cámara, notebook, celular, o cualquier otro dispositivo importante no funciona todo lo bien que debería, te recomendamos que antes de viajar lo lleves a reparar. En el sitio web: https://servicedigital.com.ar/ puede leerse un dato interesante: algunos arreglos se realizan en el día, con lo cual no vas a perder demasiado tiempo y, por el contrario, vas a evitar grandes disgustos en el viaje, por ejemplo, si tu cámara fotográfica decide exhalar su último aliento.

Muchos viajeros empedernidos se jactan del estado deplorable de sus mochilas, quizás porque esto evidencia que tienen una historia detrás, recuerdos, tan imborrables como las etiquetas de embarque que todavía pueden observarse colgando a los costados. Cuidado con esto. Pocas cosas pueden perjudicarte tanto como una mochila en mal estado.

Incluso nos atrevemos a decir que es mucho más fácil encontrar un buen servicio técnico de reparación de computadoras en cualquier lugar civilizado, que encontrar un taller o sucursal de la marca de nuestra mochila. Las grandes marcas cuentan con talleres que podés encontrar fácilmente en Buenos Aires, y en algunos otros puntos del país. Si la tuya no está en las mejores condiciones, llevala a reparar. Estos locales emiten garantías.

Algo similar podríamos decir a los que piensan emprender un viaje con un hijo pequeño, el cual trae consigo una gran cantidad de cosas que sencillamente no pueden dejarse en casa: cochecito, huevito, en fin, una larga lista de ítems que no pueden fallar cuando estamos de vacaciones, ya que el costo de arreglo podría duplicar fácilmente el costo real que podés encontrar en la casa que te vendió originalmente esos artículos.

Pregunta (por cierto, un tanto exagerada): ¿por qué en dos de cada tres semáforos de Capital Federal hay alguien que vende cargadores de celular?

Respuesta: porque estos objetos tienen la particularidad de extraviarse irremediablemente cuando más se los necesita.

Si sos un orgulloso propietario de un equipo de alta gama, entonces asegurate de llevar tu cargador oficial, y si tenés dos, mejor. Lo más probable es que en algún momento de las vacaciones estos evasivos artículos encuentren la forma de desvanecerse sin dejar rastros.

No está de más armar una lista de cuestiones que debemos chequear antes de iniciar el viaje, o por tal caso, antes de comenzar a organizar nuestras cosas. De todos modos, es probable que algo siempre quede atrás, algo que va cobrando valor a medida que pasa el tiempo, hasta que en pocas horas, o días, se vuelve un artículo indispensable que hemos dejado sobre la mesa del comedor, en la mesada, esperando pacientemente nuestro regreso.