El turismo de compras es una tendencia que va en aumento entre los argentinos, pero cuando hablamos de ciertos productos, como los muebles, esto se restringe principalmente a las personas del interior del país que viajan a Buenos Aires como destino predilecto para comprar y ahorrar dinero. Si bien es cierto que desde hace años existe la posibilidad de comprar muebles online, muchas personas prefieren ir a lo tradicional, y aquí es donde el sector del turismo se ve enormemente beneficiado.

Buenos Aires cuenta con una oferta inmejorable en términos de diseño y fabricación de muebles, algo que no siempre está disponible desde el interior del país, donde los costos de traslado muchas veces hacen que los precios se eleven al punto de volverlos completamente inviables para muchas personas. De ahí que haya un perfil de turista que viaje a la ciudad en búsqueda de determinados productos como objetivo primordial.

 

 

Comparemos, por ejemplo, el costo de compra y envío de un juego de comedor moderno con el que podría conseguirse comprando directamente al fabricante. La balanza indica que la segunda opción es mucho más económica que la primera. Esto explica por qué cada vez hay más turismo de compras en la ciudad, una tendencia que, en sus comienzos, se reducía únicamente al mercado textil, pero que poco a poco ha comenzado a abarcar otros sectores.

El traslado de la compra (para seguir con el ejemplo anterior, un juego de muebles de comedor) sigue siendo un problema, pero claramente es menor al de la compra desde el interior, donde el cliente no siempre puede elegir el método de traslado, y en muchos casos ni siquiera el destino final, que bien puede ser un lugar aislado que requiera de varios transportes en el medio.

En este sentido, el turismo recibe con los brazos abiertos a cualquiera que llegue a la ciudad, básicamente para invertir. Cada pequeños aspecto, cada ventana que se abre, es una alternativa más que colabora para mantener al sector activo en épocas en las cuales ya no abundan los turistas extranjeros como antes.

Lo interesante del turismo de compras es que esencialmente se enfoca en productos de fabricación nacional, con lo cual también la industria local recibe un incentivo extra que seguramente no está en condiciones de despreciar. Por el contrario, los productos importados siguen siendo un problema para los que todavía apuestan por lo nacional. No obstante, este perfil de turista aún no ha sido analizado debidamente por nuestra ciudad. No hay un enfoque estratégico, lo cual equivale a decir que todavía queda mucho por hacer en este sentido.

Consideramos que es hora de que el turismo comience a estudiar seriamente estos distintos perfiles. Los tours de compras eran una verdadera rareza en décadas pasadas, mientras que en la actualidad constituyen un factor decisivo para muchos sectores, sobre todo el textil, que basa buena parte de su rentabilidad en la compra de personas que llegan desde el interior del país. Lo mismo podría decirse de otros ámbitos comerciales. Todos ellos necesitan volver a evaluar el panorama general e incluir al turismo de compras como uno de sus objetivos.