El turismo de bienestar se caracteriza por tener entre sus principales metas, no solo viajar y conocer lugares nuevos, sino fundamentalmente, disfrutar y experimentar opciones que permitan mejorar la salud en un sentido amplio. En efecto, cuidar el cuerpo, la mente y el espíritu forman parte de los objetivos fundamentales de este tipo de propuestas. Según el Global Wellness Summit, el 15 por ciento de los viajes de todo el mundo tienen este propósito como principal motivación.

El porcentaje se traduce en unos 586 millones de viajes de bienestar anuales. Además, estos turistas, gastan un 130% más de dinero que el viajero promedio. Los números explican por qué quienes se ocupan y trabajan en esta área de la industria, están cada vez más atentos y receptivos a las demandas de estos usuarios.

Y es que, básicamente, el turismo de bienestar hace hincapié en un segmento especifico del turismo de salud en general, y se enfoca en las áreas relacionadas con los procedimientos curativos, preventivos y estéticos.

Este tipo de propuestas resultan un complemento simple y eficaz, por ejemplo, para los pacientes que están realizando determinadas terapias de salud o están recuperándose de dolencias o enfermedades, valiéndose de un enfoque integral de los síntomas. Es decir, para aquellos que creen que el proceso de recuperación no sólo demanda atender la parte física de una persona, sino también la emocional y mental. Este tipo de perspectiva holística, como las que propone la medicina funcional (más información en este enlace Integrative Health) encuentra en esta clase de turismo su mejor aliado.

El turismo silvestre es otra de las opciones que apuntan en este mismo sentido, ya que promete experiencias donde la naturaleza, los paseos y la vida saludable son los grandes protagonistas. Ya que brindar opciones para el descanso y la tranquilidad plena son características buscadas y requeridas en estos casos. Aromaterapia, masajes relajantes y tratamientos de spa son algunas de las alternativas que suelen ofrecerse.

La organización de actividades que ofrecen caminatas, tours de aventura y actividades específicas al aire libre, como yoga, ciclismo y otras propuestas, forman asimismo, parte de la lista de los más elegidos.

Otro aspecto que suele ser parte del paquete de propuestas del turismo de bienestar es el que está relacionado con la alimentación y la nutrición en general. Desde la preocupación por la selección de la materia prima y los ingredientes de los menús, pasando por la forma de proponerlos a los turistas y por supuesto, la calidad de los mismos, son aspectos fundamentales que suelen ser valorados por estos viajantes.

En este sentido, una idea es ofrecer menús personalizados y completos, que respondan a necesidades especiales de dietas. Por ejemplo, una persona con diabetes precisa una alimentación reducida en grasas, hidratos de carbono y azúcares. Se puede ver más sobre los riesgos de los desequilibrios, relacionados con la hormona insulina, en diversas páginas especializadas, pero bàsicamente se trata de una hormona producida por el páncreas en forma anómala. Convivir con esta enfermedad torna necesario realizar un cambio en la rutina alimentaria, que puede no ser fácil. La propuesta es que este tipo de viajes contribuya a mantener estos hábitos.