Paisajes deslumbrantes, excelencia profesional y costos accesibles son los tres factores que, al combinarse, han hecho de la Argentina uno de los destinos más elegidos por los consumidores del llamado “turismo estético”. En efecto, desde hace más de una década, las intervenciones quirúrgicas y los tratamientos de belleza se han articulado con los recorridos turísticos y el entretenimiento en diversas modalidades. Si bien existen tantas posibilidades como gustos y preferencias puedan presentarse, las ciudades de CABA, Rosario, Córdoba y Mendoza encabezan la lista de destinos elegidos.

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Este particular modo de hacer turismo, también conocido como “turismo médico”, se divide en cuatro grandes modalidades según su finalidad: medicina placentera, curativa, preventiva y estética. Así, más de un millar de extranjeros arriba mensualmente a nuestro país para someterse a todo tipo de intervenciones que van, desde un lifting facial, hasta implantes dentales, pasando por estudios cardíacos o tratamientos de fertilización asistida.

En todos los casos, el gran atractivo se debe, además de los variados paisajes naturales y el encanto de las grandes urbes, a los buenos precios, la aplicación de tecnología de punta y el altísimo nivel de nuestros profesionales. Sin embargo, existen también otros motivos coadyuvantes que hacen más atractivo aún este tipo de turismo: los itinerarios de interés cultural e histórico, como también circuitos de relax y esparcimiento en contacto directo con la naturaleza.

Por supuesto, las tarifas dependen de los deseos, preferencias y posibilidades concretas de los interesados. Según las estimaciones oficiales, el arribo de turistas en busca de tratamientos estéticos proviene principalmente de los países vecinos, aunque también es significativa la cifra de españoles, estadounidenses, italianos y panameños que se acercan. Las agencias de viaje especializadas ya han diseñado novedosos paquetes que incluyen servicios médicos a precios accesibles con importantes descuentos. Ningún detalle queda librado al azar. Por el contrario, todo es planificado con tiempo y de manera precisa: traslados, alojamientos y excursiones; aunque en este último caso deban ser autorizadas previamente por el grupo de médicos profesionales que atienda al eventual paciente.

Concretamente, el viaje comienza mediante una consulta preliminar que se puede hacer vía Internet. Son numerosos los sitios web especializados, en los que se explican a los interesados las intervenciones posibles, los cirujanos que trabajan en el país y la ingente oferta de opciones turísticas que pueden sumarse al itinerario estético. De inmediato se le envía al potencial viajero un presupuesto estimativo y se le solicita el envío de fotos para que los profesionales analicen el caso. Así, lo decisivo será la opinión que, por ejemplo, un cirujano plástico en Buenos Aires pueda dar a una posible paciente a miles de kilómetros de distancia, sobre algún asunto estético en particular.

Una vez pactada la intervención o el tratamiento de belleza, las mismas empresas turísticas se encargan de organizar los traslados desde el aeropuerto, las consultas a los médicos, las reservas en el hotel y las excursiones posibles. El seguimiento posterior a la operación es permanente. Más aún, en la mayoría de los casos continúa tras el regreso del paciente a su lugar de origen.

Los tratamientos más solicitados son las remodelaciones corporales, el aumento o disminución de senos, las cirugías faciales, los tratamientos de odontología estética y los implantes capitales. Si bien las estadías generalmente se extienden por al menos dos semanas –tiempo suficiente para que los turistas puedan disfrutar de los múltiples beneficios de la Argentina–, el objetivo principal es que los interesados vuelvan no sólo con el cuerpo renovado sino también con un alma satisfecha.